Sábado de partido, de feria , de papá, de jornada, de comedor abierto....ahhhahahahah, no sabia como organizar con tanta cosa.
Finalmente ordenamos las prioridades y nuestro hijo se fue con una mamá amiga al partido, dos al cole a jornada y yo en busca de mi papá.
Ya estaba instalada en casa cuando me llama la mamá que nuestro hijo había tenido una caída en el partido con golpeado en la cabeza, que estaba algo perdido, así que acordamos juntarnos en la urgencia.
Deje las cosas algo adelantadas en casa y pase por los demás al colegio, volvimos a casa a dejar a 2 y partí con mi marido a la clínica, llegamos antes, por el camino yo trataba de calmarme, pesando en que ya estaba todo encaminado y solo restaba esperar.
Cuando nuestro hijo bajó ya lo estaban esperando en la urgencia y lo hicieron pasar rápidamente, el me vio y se aferró a mi desesperado, lloraba muy asustado, ya en la camilla seguía en la misma condición, la tens amable y pacientemente esperó a que se calmara un poco, mi hijo declarándome todo su miedo, el cual yo lograba sentir y me angustié un poco, pero también me sentía agradecida de poder estar ahí, abrazado a él.
Vino la urgencióloga lo revisó con los antecedentes que teníamos, de la caída y de su reacción luego de ella, como había perdida de memoria llamó al neurólogo, el cual a su llegada le hizo preguntas, lo volvió a revisar físicamente y a propósito de la perdida de memoria decidió hacerle un escaner . Dijo que la cascara estaba bien, pero prefería estar seguro que por dentro también lo estaba.
Luego de un rato, el examen estaba limpio, podíamos ir a casa con reposo, analgesia, comida liviana y por supuesto agradecer el milagro de que segupia con nosotros y eso es maravilloso.
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