jueves, 1 de octubre de 2026

Contexto

 Martes en la tarde vamos a repartir comida en la vega de la capital a la gente en situación de calle.
Estaba yo sirviendo el té, cuando en un momento levanto la vista para mirar la fila de gente y me doy cuneta que hay alguien mirándome, supongo que mi cara se transformó en una expresión de felicidad mezclada con sorpresa.
En mi horizonte estaba Marcelo, un hombre en situación de calle que hace algunos meses le detectaron un cáncer de ganglios. Estuvimos conversando cada martes mientras él iba a comer, de pronto desapareció, a veces algunas de las otras personas sabían de el, siempre yo le mandaba saludos, hasta que me dijeron que estaba en un albergue, lo cual me alegró por que significaba que tenía una cama y un techo donde estar.
Pero ahora estaba aquí, delante de mis ojos. De pronto apareció al lado mío y pudimos abrazarnos, un abrazo tibio y largo, donde me dijo que estaba bien, que gracias por preguntar por él y mandarle saludos, que me quería. Y también que se tenía que ir. Pero que si podía ayudarlo con un teléfono, por que otra vez estaba incomunicado. Lo más importante que  me dijo: mi cáncer está en remisión, sólo necesitan hacerme una biopsia de un tumor pequeñito que me queda.
Yo espero que todo eso sean buenas noticias, quedamos en vernos el otro martes en el mismo lugar.
Esperemos que su salud siga mejorando, y ojalá también su situación de vida