Como una docena de veces ya he podido acompañar a la Vega a dar comida a la gente en situación de calle, he visto varias cosas suceder, peleas físicas, peleas verbales, cuidados con las mujeres, solidaridad con la comida del que no tiene, al que parecer tener aun menos, palabrotas que me ha llegado, abrazos, miradas, agradecimiento, criticas, conversaciones, confesiones, sonrisas.
Cada vez que vuelvo a casa llego con mas energía, con mas ganas agradecimiento, de aquello que tengo y de lo que no tengo.
Siento que avanzo con la confianza que ellos me permiten, al verme cada semana aparecer ahi.
Agradecida de la oportunidad.
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