Ya calzamos lo mismo, incluso mi primogénito
tiene un número mayor de zapato.Ya cuando nos abrazamos el pone su mano en mi hombro, es raro que casi somos del mismo porte y andamos tomados de la mano.
El tiempo pasa rápido y hay que aprovecharlo.
Espero que algún día mis hijos lean las experiencias que escribo aqui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario