Entonces le prometí que organizaríamos un partido en las vacaciones con los jugadores que él me dijera, así fue, misión cumplida, logramos armar el partido y que prácticamente llegaran todos los "convocados", los niños sudaron mucho, corrieron, saltaron, compartieron. Las madres nos reencontramos, conversamos, hablamos cosa mas íntimas y también banalidades, nos reímos y quedamos con ganas de otra junta.
Gracias mis hijos estaban contentos, cansados y mojados.
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